Los grandes riesgos de conducir enojado

Los grandes riesgos de conducir enojado

La seguridad vial inicia por lo general en nosotros mismos, en las acciones que tomamos para mantenernos seguros (contar con un buen seguro para autos, respetar los límites de velocidad, etc.) como también en las actitudes con las que transitamos frente al volante y como peatones. La manera y la forma con la cual tratamos a los demás al conducir debe ser tan prudente y respetuosa como nuestra actitud frente a las normas y leyes de tránsito.

La ira o el enojo es el estado emocional en el cual muchas veces perdemos el control de nuestros impulsos y dejamos que nuestro alterado estado de ánimo se haga del control de nuestras acciones. Según como sepamos controlar nuestros estados de ánimo, dichos episodios de enojo pueden llegar a no ser factores decisivos en nuestras vidas, lamentablemente cabe señalar que muchas personas sufren de un descontrol indebido de la ira llevando a afectar inclusive su ámbito personal y familiar. Independientemente de cuanto sepamos controlar nuestros episodios de enojo ¿Qué tan peligroso puede legar a ser el dejarnos llevar por la ira?

Cabría mencionar como primera instancia, lo señalado por la Escuela Médica de Harvard (HMS por sus siglas en inglés) que a través de un reciente estudio encontró que las personas que experimentan arranques de enojo o ira incontrolables (Graves) tienen un riesgo mayor de padecer eventos cardiovasculares pasada pocas horas de sufrir el episodio de descontrol, como infartos al miocardio, síndrome coronario agudo entre otros. Una interesante investigación que pone luces sobre la importancia de aprender a controlar nuestros estados de ánimos, ya no solo por los efectos psicológicos que pudiesen desprenderse de un descontrol de la ira, sino también por cuestiones de salud física. La cadena de noticias CNN hace eco de esta necesidad reproduciendo en una reciente nota informativa lo señalado por la HMS.

Cabe señalar además, los altos riesgos a los que la persona se expone a sí mismo, y a los demás, al no controlar su ira estando frente al volante de un auto en movimiento. Las lesiones y muertes ocasionadas por accidentes de tránsito son unos de los mayores riesgos de salud en todo el mundo y dos de las causas de estos accidentes son la inseguridad de la carretera y la práctica de la conducción agresiva.

Un estudio realizado por la fundación española Attitudes (Audi, para la promoción vial) señala que las personas que se dejan influenciar por su alterado estado anímico son potencialmente peligrosas al volante, ya que por su estado de ira demuestran escaso respeto hacia los demás conductores. Según señalan los especialistas, si alguien antes de sentarse frente al volante tiene una actitud de enojo, se activa su sistema nervioso elevando la frecuencia cardiaca y la presión arterial, mientras reduce el volumen sanguíneo y la temperatura periférica. También aumenta la tensión muscular y la secreción de adrenalina, elevando los niveles de energía y preparando al organismo para esfuerzos o acciones intensas. Conducir en ese estado es como viajar casi a ciegas, porque el piloto no notará los obstáculos que se crucen en su camino o los tomará de manera irracional como si fuesen sus enemigos, no llegando a controlar sus reacciones.

Conocer y manejar sus propias emociones le permite parar y controlar la situación. Saber manejar las emociones no supone eliminarlas o reprimirlas, sino encontrar el equilibrio entre las negativas, como la rabia, y las positivas, como la alegría. Para los expertos, tener emociones es una cualidad humana, pero lo que hagamos con ellas puede tener repercusiones negativas o positivas. Recuerde siempre que usted y sus decisiones siempre serán un factor determinante para la seguridad vial de todos.

Los grandes riesgos de conducir enojado Christian Cesar De la Cruz Gil

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